jueves, 20 de febrero de 2014

Mio en silencio~

Titulo: Mío en el silencio
Autor: Nana
Pareja: YamaJima
Extensión: drabble
Nota: fail.-







Lentamente me di cuenta de que estaba enamorado de el, cuando estábamos juntos, sonreía sin parar, y poco a poco, olvidaba todo lo malo que ocurría en mi vida, la verdad es que, me gustaría decirle cuanto me gusta, cuanto adoro pasar los días a su lado, pero me aqueja el hecho de que es tan distinto a mí, a pesar de que pasemos mucho tiempo juntos, solo conozco al chico pelinegro que se sienta a mi lado en clases, el que almuerza junto a mí, el que camina conmigo a casa, solo… eso, creo que deberé acallar cada sentimiento, pues no creo que Yuto me acepte como su novio, cuando , aunque no me lo diga, se que sale con muchas chicas, todas distintas, lo que me entristece pero , aun así, agradezco mentalmente que este cerca mío siempre~

martes, 11 de febrero de 2014

El mejor regalo de navidad

Titulo: El mejor regalo de navidad
Género: Shonen-ai (??)
Extensión: mini Oneshot (¿?)
Pareja: Yamajima/Okajima
Autor: Nana
Nota: se que hay mas de algún error, pero me da flojera releerlo tehe he~ ok no XD mucho despues de navidad ._.





Navidad… ¿a caso hay una fecha más triste que esa? Luces por todos lados, tintineantes, arboles adornados alegremente, seres ficticios en las vitrinas de las tiendas comerciales, ofertas especiales, pero alguien ¿podría decirme que él lo lindo de todo esto? Es solo una fecha más, ah~ me deprime ¿Cómo es que puede ser tan malo?, a demás de todo, el frio es increíble, caminar no sirve de nada si tengo que andar por todo un tumulto de gente, estar sentado tampoco lo soluciona, en casa, casa es un infierno, pero no precisamente por el calor, ¿amigos? Si, tal vez los tenga, tal vez… no, solo lo estoy imaginando. En realidad sería muy feliz con algo así, una familia la cual no grite a diario, un empleo que no me sobre exploten, amigos con los cuales compartir gustos y la cotidianidad de la vida, a quien llamar de vez en cuando, tal vez por eso a la gente le gusten estas fechas, pueden ser felices con las personas cuales quieres, ¿Qué queda para un alma como la mía? Que nada tiene…
--------
Nakajima se hallaba sentado sobre una banquita de una placita cerca del centro, a vista de todos, pero él no veía a nadie, su mirada estaba perdida en el abismo, entre las piedrecillas por las cuales caminaban cientos de personas al día, tal vez pensando que quería ser una de ellas, o simplemente sin pensar nada, el sol para esa hora, ya se estaba ocultando, y hacia un frio que calaba los huesos, aun mas cuando los últimos rayos solares caen para ir a otro lugar, el enfoque de su vista no cambiaba, y ya a nada le encontraba sentido, ni al frio, ni al hambre, ni al dolor, tal vez, pensaba en que así dejaría de persistir. De un segundo a otro se puso de pie, frunciendo de pronto la nariz, ya que un pequeño mareo le hizo desestabilizarse, dio a penas dos pasos a delante, cada cosa perdió el sentido desde hacía mucho tiempo para él, un año, un año se hacía justo aquel triste día de navidad, la única persona por la que un día sonrió, ya no estaba a su lado, Nakajima ya no existía para él, cortar todo laso un día de navidad era increíble, insuperable, y su figura desaliñada era la que confirmaba aquello, ser dejado, abandonado, igual o peor que un pequeño animal. Tiritaba, aun así caminaba con torpeza, afirmándose del pasamano del puente cual cruzaba, otro pequeño mareo le hizo detenerse, y una punzada en la cabeza le hizo soltar tibias lagrimas cuales se perdían entre su mentón, cuello y cabello , su piel era pálida, aun mas con aquel clima tan gélido, su estomago gruñía con desespero, siendo totalmente ignorado, sus piernas comenzaron a fallar, temblaban igual o peor que sus manos, y tuvo que volver a cerrar los ojos, se sintió mareado, dejo caer el bolso a su lado, y apoyando ambas manos en la barandilla poso su cabeza sobre estas, el mareo persistía y parecía no querer irse, sus piernas fallaron completamente, y su cuerpo alargado quedo en medio de la barandilla, un medio cuerpo dentro, y la otra flotando sobre el aire, sus manos a penas y alcanzaron a reaccionar para afirmarse en los barrotes pero tampoco es que tuviesen demasiado fuerza, había abierto los ojos atemorizado, pero al cabo de los segundos, sabía que si caía, sería un alivio para todos, sus ojos se volvieron a cerrar y sus dedos comenzaron a deslizarse por la estructura, dejándose caer en libertad, la caída seguramente le dolería, eran muchos metros de altura, para acabar ahogado y siendo comida de peces, al menos para eso serviría, a pesar de que pensó en que ya no habían más opciones, algo afirmo con violencia sus muñecas, jalándole hacia arria, su sorpresa fue mucha, pero no vio más que una silueta, un rostro pálido, un cabello castaño, una ir radiante luz blanca, pensó estar en el cielo, y se dejo atrapar, luego de eso perdió completamente la conciencia.
Al despertar, Nakajima se hayo entre unas sabanas que no eran suyas, entre una cama tan grande como jamás había visto, entre una habitación, que posiblemente era del tamaño de su casa, se sintió confundido, intento sentarse, y en su intento un paño cayo de su frente, estaba húmedo, seguramente porque había tenido fiebre, seguía mareado, eso quería decir, y todo le indicaba, que seguía con vida, trago saliva, no sabía en qué lugar se encontraba, y no estaba seguro de si querer averiguarlo, soltó un suspiro e intento enfocar algo mas en aquella habitación tan espaciosa, y a pesar de que observo todo aquello, solo se topo, finalmente con el que se suponía que sería su salvador, cabellos castaños, tez clara, Nakajima se sorprendió y aun mas cuando aquella figura se removió a su lado, abriendo los ojos con pereza
-oh~ ya has despertado –sonrió restregándose un ojo, somnoliento, pero sin dejar de sonreír un segundo- hola~  mi nombre es Yamada Ryosuke, y desde este momento, estarás bajo mi cuidado
Nakajima no supo bien que decir, estaba sorprendido

-descuida yuto-kun, tendremos mucho tiempo para conocernos~ -

-¿co…como sabes mi nombre?-

-tu bolso~ perdón por la intromisión –

Yamada miraba a Nakajima con ternura, amabilidad, como si lo conociera de años, a pesar de que antes de aquella vez, no lo hubo visto ni una sola vez

-des…des…cuida- tartamudeo el pelinegro

-bien, como te dije, estarás a mi cuidado, no te iras de mi lado, se que no quieres volver más dónde estabas, por eso, olvida todo y busquemos la felicidad juntos~


Nakajima no tuvo opción, tampoco replica, aquella sonrisa era todo lo que necesitaba, aquel era el mejor regalo de navidad que jamás le hubieron dado, y de una cosa estaba seguro, que permanecería a su lado

jueves, 30 de enero de 2014

Para siempre~

Titulo : Para siempre
Pareja: Yamajima
Genero: shonen-ai (?)
Extención: mini one-shot (?)
Nota: pensé que debería subir algo aquí :3



Llevaba tiempo pensando en una cosa, el “para siempre” se sentía extraño, desde la última vez que oyó aquello, había pasado la tarde viendo televisión, y había dejado una película , fue lo más pasable que encontró, y una parte en especial llamo su atención, y este fue cuando el chico comenzó a hablarle de sus sentimientos a la protagonista:

   “si eres capaz de decirle a una persona que su amor es para siempre, es porque has amado de verdad y aunque no te quede ni un segundo más de vida, o te quede toda una vida por delante, eres capaz de darla toda por quien amas, y es así, es así como me siento yo por ti, mi amor es para siempre”

Y Yamada no pudo pensar en ninguna cosa más, su cerebro se traslado a la persona cual creía amar, desde hace mucho, en la que pensaba más que en nadie, Nakajima, Nakajima yuto, su compañero de grupo, nunca se lo había confesado, y en realidad no creía poder hacerlo, pero aquellas palabras, recientemente oídas,  le hicieron temblar todas las emociones de su cuerpo, y no pudo dormir toda aquella larga noche, al día siguiente durmió un poco más, pero seguía pensando en eso, así paso una semana tras otra, juntándose por fin un mes, sus ojeras eran evidentes para cuando no estaba maquillado, y sus compañeros de grupo lo notaban,  también notaban su distracción y que siempre se llevaba pensando en “quien sabe qué cosa” , los más cercanos se habían atrevido y le habían preguntado, pero no les decía más que evasivas
Todos le habían preguntado excepto uno, el susodicho, yuto, y no se le ocurrió mejor oportunidad para hacerlo que antes de un concierto, eran los primeros en estar listos por lo que tenían que esperar a los demás a que lo estuvieran

-Ryosuke… -hablo con torpeza- yo… no sé como preguntarte esto pero siento que algo anda mal, y me gustaría saber, como tu amigo, si es que podría ayudarte en algo, no lo sé, si quisieras desahogarte, o ….-

Yamada admiraba sus palabras, mas solo pudo sonreírle con levedad, no alcanzo a decir ni una palabra completa, cuando les llamaron a todos al escenario, moviendo los hombros hacia arriba le indico que en ese momento no era bueno hablar, pero Nakajima, le tomo de la muñeca y le miro directamente a los ojos, mas en los ojos del mayor no hubo reacción, el pelinegro le soltó y le dejo ir, en unos segundos más, estuvieron cantando y bailando, no podía ser mejor, les tocaba la canción “super delicate” y en el momento en que debían mirarse a los ojos, Nakajima desvió la mirada con disimulo separándose de inmediato, Yamada no pudo evitar sentirse vacio, por lo que, agradeció que no faltaba mucho para que acabase el concierto, y ya al cabo de unos minutos, culmino entre aplausos y grititos animados, Yamada  corrió rápidamente y se metió a las duchas, fue el primero de todos, y junto a las pequeñas gotitas que mojaban su cuerpo, se unieron sus ojos, bañando silenciosamente sus mejillas, cuando al fin su cuerpo se tranquilizo, salió de la ducha para vestirse, no demoro, solo quería llegar a su casa así que tomo su bolso y salió del lugar con bastante disimulo.
 La noche parecía perfecta, una luna llena hermosa, y fue inevitable sacar sus auriculares y ponerse a oír música a todo volumen  mientras que caminaba a paso lento hacia su casa, por suerte para él, aquel concierto estaba sumamente cerca de su casa.
Aunque el castaño  no se dio cuenta que alguien caminaba tras él, un chico alto, pelinegro y tez blanca y que conocía a la perfección
 Llego tras algún rato de caminar, cuando giraba la llave para entrar, recordó que no había nadie en casa, por lo que suspiro, “estúpidas vacaciones de invierno” murmuro, todos salían menos él, aunque, pensó mas detenidamente, y era mejor, su cabeza golpeo con la puerta un poco antes de girar la perilla para abrirla, quito la llave y entro, iba a cerrarla cuando estuvo dentro  pero un pie se interpuso, aquel cuerpo alargado entro tras él, divisando a los pocos segundos que era Nakajima

-yuto –hablo sorprendido- ¿Qué haces aquí?

-bueno, no me has respondido, y tengo que saberlo ¿Qué te pasa?-

-¿pero de que hablas, yuto? ¡No me pasa nada! –pero algo en su cuerpo fallo, sus ojos comenzaron a nublarse y cayó de rodillas al suelo, derrotado y cansado –yuto…. –murmuro-

-estoy aquí, estaré aquí para siempre – el pelinegro se arrodillo frente a él, y lo abrazo, Yamada permanecía perplejo, de nuevo, aquellas palabras que le habían hecho estar así durante ya dos meses, y él las decía con tal simplicidad

-¿a caso eres idiota?- lo empujo haciéndole caer de espaldas hacia el suelo- no puedes… -se limpio las lagrimas, aunque estas no se detenían- no puedes estar conmigo para siempre…. Tu no me… tu no…. –Yamada se volteo, no tuvo el valor de decir aquello

-Ryosuke- Nakajima se sentó en el suelo y miro tristemente su espalda- tengo que decirte una cosa, no me importa que no quieras oírla, ni que tampoco vuelvas a hablarme o si quiera mirarme, pero es necesario decírtelo, lo he estado pensando desde hace algún tiempo, y lo he retrasado por tu actitud tan extraña, ni siquiera sé porque estas así, y eso me molesta, me he alejado de ti, nos hemos alejado y eso no me agrada nada... el punto es… Te amo, no como un amigo, ni como un hermano, te amo como persona, y no me había dado cuenta antes, que tuvieras esta extraña actitud sirvió para darme cuenta y pensar en decírtelo, si te digo que estaré contigo y para ti por siempre, es porque puedo decírtelo en realidad y de corazón- Nakajima suspiro- ahora, eres libre de abofetearme, asquearte, alejarme, darme una buena paliza… pero has algo, di algo, por favor… –seguía mirando su espalda, no había acción, y comenzó a asustarse, se puso de pie y camino hasta estar de frente a él, su ceño se frunció en señal de confusión- ¿Ryosuke? ¿Estás bien?-

  -tu… ¿nunca pensaste en que yo podía corresponderte? –Los ojos del castaños chocaron acuosamente con los del alto- te correspondo –aclaro- te correspondo completamente… -sus brazos se alzaron y rodearon su cuello en un abrazo tan cálido que derritió todo los sentidos de ambos, dejando solo la pureza de sus sentimientos.

jueves, 9 de enero de 2014

En mis sueños ~

Titulos: En mis sueños
Parejas: InooDai / Yamajima (???)
Extencion: Oneshot (?)
Genero: shonen-ai/Yaoi (?)
Autor: Nana~
Nota: Mi sueño transformado en Jump, Si por alguna casualidad del mundo satommy-chan Y/O Mabelucome llegaran a leer esto, les digo, ustedes estuvieron allí, sato vendría siendo yamada, y el Inoo de mi sueño sería yuto, y mabe-chan vendría siendo Inoo, a la cual le doy asco ;-; asdjlier en fin, muero de sueño, así que es todo <3 obviamente cambie algunas cosas para que no quedara tan…yo Yeih!

Se encontraba en un lugar desconocido, quería orientarse y a parte, su curiosidad lo hizo andar, no estaba seguro de porque estaba allí, o de cómo había llegado, pero le parecía divertido y se sentía como todo un explorador, sus cabellos castaños se movían al ritmo del viento y su caminar era saltarín, pronto supo que estaba en su casa, era una casa normal, en la que vivía con dos amigos mas, Hikaru y Keito, Entre los tres se encargaban. Aquel día tenían fiesta, por lo que aquellos dos muchachos estaban preparando todo para que saliera perfecto, pero el no, Daiki estaba nervioso por otra cosa, vendría su novio que había estado lejos de gira hacia mucho tiempo, y quería abrazarlo, besarlo, todo, quería cumplir con todos sus caprichos, y era eso precisamente por lo que se sentía sumamente nervioso, ya, dentro de casa, se movía de un lado a otro, intentaba entrar al baño, quería darse una buena ducha y perfumarse para Cuando su Chico entrara por las puertas de su hogar.

Pronto las horas pasaron, primero que nada llego su amigo Yamada, el también había estado fuera por algún tiempo y recién tenía la oportunidad de verlo, y por alguna razón, se desconcentro de todo lo que hacía o intentaba hacer y solo se quedo conversando sobre su cama con Yamada, pasaron hablando de muchas cosas, de cuanto se habían extrañado, era como si se hubiesen conocido recién, entonces la noche cayo, Daiki noto esto y se paró de un solo salto seguido de su amigo Yamada, ambos caminaron hacia la entrada de la casa, en donde ya estaba aquel muchacho alto y vestido demasiado pomposo y brillante para su gusto, pero lo que contaba es que estaba allí, frente suyo, se sentía nervioso, tenía miedo también, con pasos torpes se acerco  y lo miro saludando con un tímido “hola”, se hizo oír pero recibió un escuálido “hola” de parte del chico que parecía demasiado ocupado como para prestarle atención.
 ¡soy su novio maldición!-se decía Daiki internamente, no disfruto ni un poco de la fiesta y volvió a la cama, estaba molesto, más que molesto, se puso su pijama y se acostó aun con la música retumbante fuera, su amigo Yamada estaba durmiendo a un lado de la cama, extrañamente, esta era demasiado grande, al lado de Yamada, yacía dormido otra persona, yabu, aquel chico era amigo de Yamada, mas el mismo lo conocía solo de vista, aunque en aquel momento aquello no le importaba nada en absoluto.

Al pasar un par de horas, Daiki supo que Kei, su novio, se había ido a seguir la fiesta a otro lado, y se durmió con suma tristeza, aun sentía la esperanza de que Kei lo mirara solo a él, por lo menos en la noche, y que llegara a dormir a su lado, lo abrazara, besara, y quizá otras cosas más, pero no fue así. Daiki fue despertado por el ruido de la puerta, y unos pies muy torpes, decidió no mirar, pero la curiosidad se hizo mucho más amplia cuando sintió unos labios chocando una piel con descaro, su ceño se frunció y alzo solo un poco el rostro, y al ver la imagen de su novio besando el cuello del amigo de Yamada, ese tal Kota yabu, Su corazón se rompió en fracción de segundos, su novio estaba restregando su cuerpo sobre el de Kota, y este correspondía como si nada ¿eso quería decir que no era la primera vez? , se giro sobre la cama cubriéndose los oídos, y las lagrimas comenzaron a brotar, intentaba pensar en otras cosas, pero aun podía escuchar el eco de su corazón romperse y con cada fragmento de esté, Dañar todos los demás órganos vitales que necesitaba para sobrevivir

Al día siguiente, Dolido, tomo su mochila y Yamada curiosamente lo siguió, Kei había quedado sobre la cama, echado como un animal cualquiera luego de saciar su lujuria, y yabu, el otro elemento, parecía plácidamente dormido en la cama que le pertenecía! Era casi irónico, suspirando, salió de aquella habitación, lo seguía Yamada, y por el camino se les unió una tercera persona, un chico irrelevante que solo les seguía, aunque Daiki y Yamada no entendían el porqué, no se sentían incomodo, es más, lo creían adorable, pero el punto era que estaba usando unos zapatos de tacón enormes, y ellos estaban por subir una montaña, bueno, Daiki estaba frustrado y necesitaba de actividad física, Yamada solo quería ir allí, acompañándole, el pequeño chinen  subía a penas por el camino de tierra y aquellos zapatos altísimos de leopardo parecían no ser un impedimento.

Los tres habían subido un buen tramo, el ambiente comenzaba a ser denso, cada uno había tomado una varillita como bastón para apoyar y ayudar a su cuerpo , y fueron los tres sorprendidos una vez que miraron hacia abajo y se toparon con que habían subido demasiado, Daiki se sentía realizado y comenzó a mirar alrededor, justo haciendo aquello sus ojos chocaron con una cueva, curioso y sin espera, se adentro a este, por supuesto, linterna en mano, se sintió realmente extrañado cuando vio que la cueva tenia instalación eléctrica, el estaba sobre una tarima de madera al igual que los otros dos chicos, había una pequeña barrera para no caer hacia el vacio, y un puente de madera para cruzar y encender la luz, Daiki se sentía sumamente valiente, apunto primero con su linterna todo los lugares, y luego con rapidez camino por el puente y encendió la luz, pero en realidad esta no funciono más que por unos escasos dos segundos, pues la ampolleta se quemo, frunciendo la nariz iba a devolverse, pero fue cuando una mano lo detuvo, casi con taquicardia giro su rostro con lentitud, mirando al dueño, si es que había uno, de aquella mano, para su suerte, si lo había, y bien lo conocía, era Nakajima Yuto, el novio de su amigo Yamada, el chico estaba demacrado, y muy delgado, más de lo común, fue cuando comenzó a hablarle, le conto que estaba buscando a Ryosuke, que le estaba siguiendo la pista desde hace algún tiempo porque quería arreglar las cosas, pero Yamada solo huía cada vez y no lo dejaba hablar. Daiki quería ayudarle e ideo un plan con el muchacho, si él no podía ser feliz con el hombre que ama, su mejor amigo si tenía que serlo, y de eso se encargaría él, se despidió de Yuto dejándolo misteriosamente en aquella cueva, Arioka no encontró nada extraño, y se llevo a su amigo Yamada de allí, lo más extraño era que Chinen no llego con ellos a bajo, pero no le prestaron importancia.

Al cabo de un rato, Yamada se entero que debía marchar, tenía una reservación en un tren en un par de horas, Aquella fue la perfecta ocasión para Daiki , tecleo algo en un mensaje de texto y luego de que lo envió, se pego al brazo de su amigo, intentando hacerlo sonreír, improvisadamente, busco y consiguió subir al tren, y en una cabina privada, aun quedaba tiempo y comenzó a acariciar el cabello de su amigo, sabía que con eso se dormiría pronto, y fue un ingenioso plan, pues ahora podía dejarle su asiento a Nakajima, y así fue, mientras salía de la cabina y veía aquella conmovedora imagen, deseaba con todo su corazón que se arreglaran y fueran felices como él no podía serlo ya….

Triste, Daiki camino por las calles con suma tristeza, pero no tenia alternativa, comenzó a guiar sus pasos de vuelta a su casa, pensando en alguna cara de asco que puso Kei cuando lo miro antes de echarse sobre yabu pero ¿Por qué lo sabía?... no entendía bien. Llego a su casa y esta estaba completamente limpia, incluso su cama estaba perfectamente hecha como si nada hubiese pasado, cosa que agradeció, incluso un par de rayos solares se filtraba por una de sus ventanas, y el viento sacudía las cortinas de color blanco, aquello se veía alegre, pero él mismo no se sentía así, se hecho sobre la cama, y deseo no existir.
---

Desperté exaltado y con una extraña lágrima en el rabillo del ojo, la seque frunciendo la nariz y mirándola con curiosidad, recordé todo mi largo y tortuoso sueño, y Kei, Kei estaba a mi lado, tenía una cara tan…tan… ¿despreocupada? Entonces me le eche en sima, no me importaba solo estar en bóxer, y lo desperté solo con los movimientos que hacia sobre su cuerpo, porque si, inconscientemente me monte sobre el

-Kei, Kei despierta, despierta maldito infiel! Despierta ahora!-
Inoo murmuro entre sueños hasta que despertó mirándome con una expresión de confusión total

-¿Por qué me dices infiel?-

-pues porque te acostaste con yabu! Idiota, en sima te había esperado tanto tiempo y tu a penas y me saludas, luego me miras con asco y te acuestas con yabu! Él ni siquiera es tu tipo! – creí que quedaría sin aire al decir todo aquello de una sola vez, por suerte no fue así, y Kei seguía mirándome de la misma forma, con cuidado se sentó arrastrándome, y apoyando su espalda en el respaldo de nuestra cama, rasco su nuca intentando comprender

-¿de qué diablos me estás hablando?- preguntó

-pues es que me has engañado, maldito traicionero-

-pero ¡cómo voy a engañarte! ¡Daiki! ¡Por favor!-

-Pues… en mis sueños no parecías tan seguro de eso-

-en tu… -

Kei comenzó a reír luego de oírme decir “sueño” y no se detuvo luego de un buen rato, yo seguía con los brazos entre cruzados sobre mi pecho, piernas sobre él, y con un puchero

-vamos Daiki, fue solo un sueño, yo jamás, lo juro, jamás te engañaría, y ni siquiera sé quién es ese tal yabu-
Kei me sonrió, con esa sonrisa que yo tanto amo y que solo es mía, por consiguiente me beso, y con aquello sello sus dulces palabras, de pronto sentí algo extraño justamente en donde estaba sentado, y al cerciorarme bien de lo que era, mis ojos fueron a parar sobre los negros de mi novio, el se encogió de hombros en seguida.

-¿Qué crees que…soñé yo?-pregunto Kei y yo solo reí y me lance a besarlo..


Fin: O