Titulo: El mejor regalo de navidad
Género: Shonen-ai (??)
Extensión: mini Oneshot (¿?)
Pareja: Yamajima/Okajima
Autor: Nana
Nota: se que hay mas de algún error, pero me da flojera releerlo tehe he~ ok no XD mucho despues de navidad ._.
Navidad… ¿a caso hay una fecha más triste que esa? Luces por
todos lados, tintineantes, arboles adornados alegremente, seres ficticios en
las vitrinas de las tiendas comerciales, ofertas especiales, pero alguien ¿podría
decirme que él lo lindo de todo esto? Es solo una fecha más, ah~ me deprime
¿Cómo es que puede ser tan malo?, a demás de todo, el frio es increíble,
caminar no sirve de nada si tengo que andar por todo un tumulto de gente, estar
sentado tampoco lo soluciona, en casa, casa es un infierno, pero no precisamente
por el calor, ¿amigos? Si, tal vez los tenga, tal vez… no, solo lo estoy imaginando.
En realidad sería muy feliz con algo así, una familia la cual no grite a
diario, un empleo que no me sobre exploten, amigos con los cuales compartir
gustos y la cotidianidad de la vida, a quien llamar de vez en cuando, tal vez
por eso a la gente le gusten estas fechas, pueden ser felices con las personas
cuales quieres, ¿Qué queda para un alma como la mía? Que nada tiene…
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Nakajima se hallaba sentado sobre una banquita de una
placita cerca del centro, a vista de todos, pero él no veía a nadie, su mirada
estaba perdida en el abismo, entre las piedrecillas por las cuales caminaban
cientos de personas al día, tal vez pensando que quería ser una de ellas, o
simplemente sin pensar nada, el sol para esa hora, ya se estaba ocultando, y
hacia un frio que calaba los huesos, aun mas cuando los últimos rayos solares
caen para ir a otro lugar, el enfoque de su vista no cambiaba, y ya a nada le
encontraba sentido, ni al frio, ni al hambre, ni al dolor, tal vez, pensaba en
que así dejaría de persistir. De un segundo a otro se puso de pie, frunciendo
de pronto la nariz, ya que un pequeño mareo le hizo desestabilizarse, dio a
penas dos pasos a delante, cada cosa perdió el sentido desde hacía mucho tiempo
para él, un año, un año se hacía justo aquel triste día de navidad, la única
persona por la que un día sonrió, ya no estaba a su lado, Nakajima ya no
existía para él, cortar todo laso un día de navidad era increíble, insuperable,
y su figura desaliñada era la que confirmaba aquello, ser dejado, abandonado,
igual o peor que un pequeño animal. Tiritaba, aun así caminaba con torpeza,
afirmándose del pasamano del puente cual cruzaba, otro pequeño mareo le hizo
detenerse, y una punzada en la cabeza le hizo soltar tibias lagrimas cuales se
perdían entre su mentón, cuello y cabello , su piel era pálida, aun mas con
aquel clima tan gélido, su estomago gruñía con desespero, siendo totalmente
ignorado, sus piernas comenzaron a fallar, temblaban igual o peor que sus
manos, y tuvo que volver a cerrar los ojos, se sintió mareado, dejo caer el
bolso a su lado, y apoyando ambas manos en la barandilla poso su cabeza sobre
estas, el mareo persistía y parecía no querer irse, sus piernas fallaron
completamente, y su cuerpo alargado quedo en medio de la barandilla, un medio
cuerpo dentro, y la otra flotando sobre el aire, sus manos a penas y alcanzaron
a reaccionar para afirmarse en los barrotes pero tampoco es que tuviesen
demasiado fuerza, había abierto los ojos atemorizado, pero al cabo de los
segundos, sabía que si caía, sería un alivio para todos, sus ojos se volvieron
a cerrar y sus dedos comenzaron a deslizarse por la estructura, dejándose caer
en libertad, la caída seguramente le dolería, eran muchos metros de altura,
para acabar ahogado y siendo comida de peces, al menos para eso serviría, a
pesar de que pensó en que ya no habían más opciones, algo afirmo con violencia
sus muñecas, jalándole hacia arria, su sorpresa fue mucha, pero no vio más que
una silueta, un rostro pálido, un cabello castaño, una ir radiante luz blanca, pensó
estar en el cielo, y se dejo atrapar, luego de eso perdió completamente la
conciencia.
Al despertar, Nakajima se hayo entre unas sabanas que no
eran suyas, entre una cama tan grande como jamás había visto, entre una
habitación, que posiblemente era del tamaño de su casa, se sintió confundido,
intento sentarse, y en su intento un paño cayo de su frente, estaba húmedo,
seguramente porque había tenido fiebre, seguía mareado, eso quería decir, y
todo le indicaba, que seguía con vida, trago saliva, no sabía en qué lugar se
encontraba, y no estaba seguro de si querer averiguarlo, soltó un suspiro e
intento enfocar algo mas en aquella habitación tan espaciosa, y a pesar de que
observo todo aquello, solo se topo, finalmente con el que se suponía que sería
su salvador, cabellos castaños, tez clara, Nakajima se sorprendió y aun mas
cuando aquella figura se removió a su lado, abriendo los ojos con pereza
-oh~ ya has despertado –sonrió restregándose un ojo,
somnoliento, pero sin dejar de sonreír un segundo- hola~ mi nombre es Yamada Ryosuke, y desde este
momento, estarás bajo mi cuidado
Nakajima no supo bien que decir, estaba sorprendido
-descuida yuto-kun, tendremos mucho tiempo para conocernos~
-
-¿co…como sabes mi nombre?-
-tu bolso~ perdón por la intromisión –
Yamada miraba a Nakajima con ternura, amabilidad, como si lo
conociera de años, a pesar de que antes de aquella vez, no lo hubo visto ni una
sola vez
-des…des…cuida- tartamudeo el pelinegro
-bien, como te dije, estarás a mi cuidado, no te iras de mi
lado, se que no quieres volver más dónde estabas, por eso, olvida todo y
busquemos la felicidad juntos~
Nakajima no tuvo opción, tampoco replica, aquella sonrisa
era todo lo que necesitaba, aquel era el mejor regalo de navidad que jamás le
hubieron dado, y de una cosa estaba seguro, que permanecería a su lado